El que los niños estén expuestos constantemente a discusiones intensas o agresivas entre sus padres pueden tener un impacto significativo y duradero, afectando su desarrollo emocional, social y algunas veces físico.
Lo que sucede es que el estar expuestos a estas discusiones, peleas o conflictos activa el sistema de alarma de los niños, generando en ellos miedo e inseguridad en casa, que se supone es su lugar seguro.
Algunas de las consecuencias a nivel psicológico son:
Ansiedad y miedo: los niños pequeños, en particular, no tienen la capacidad emocional para procesar estas situaciones y pueden desarrollar un miedo constante a lo que sucederá después.
Sentimientos de culpa: es común que los niños se sientan culpables por las peleas de sus padres, creyendo que de alguna manera las han causado.
Problemas de autoestima: si las figuras que deben protegerlos se atacan entre si, pueden desarrollar problemas de baja autoestima y cuestionar que pueden esperar del mundo.
Problemas de conducta externos e internos:
Externalización: comportamientos agresivos, irritabilidad, dificultades para seguir reglas o conductas desafiantes en casa y en la escuela.
Internalización: retraimiento, dificultades para confiar en los demás o problemas de sueño y alimentación, como reflejo del estrés emocional
Qué impacto tiene en el desarrollo y en las relaciones sociales: él hogar es el principal modelo de relaciones interpersonales para un niño. presenciar discusiones disfuncionales establece un patrón negativo.
Modelos de relación disfuncionales: si el niño crece viendo que los desacuerdos se resuelven con gritos, desprecio o agresión, es probable que internalicen que este es el comportamiento normal en las relaciones y repitan esos patrones en sus propias interacciones futuras.
Dificultad en la resolución de conflictos: aprenden a abordar los conflictos de manera violenta o irrespetuosa, en lugar de afectiva o negociadora.
Retrasos en el desarrollo: en caso de estrés prolongado puede haber efectos físicos como el aumento de frecuencia cardiaca, desequilibrios hormonales o incluso problemas de concentración que afectan el rendimiento escolar.
Dificultad para confiar: el hogar deja de ser un lugar seguro, dificultando su capacidad para confiar en los demás.
RECOMENDACIONES PARA LOS PADRES
Si las discusiones son inevitables, es crucial que los padres:
Eviten la hostilidad: no usen insultos, gritos o desprecio. el conflicto debe ser respetuoso.
No involucrar al niño: nunca pongan al niño en el medio del conflicto o le pidan que elija en bando.
Mostrar resolución: es importante que el niño ve a a sus padres haciendo las paces, negociando y llegando a un acuerdo (aunque sea intermedio), demostrando que el conflicto puede terminar en reconciliación y respeto.
Cuan importante es la comunicación y saber expresarnos para no dejar huellas negativas en nuestros hijos. Con amor es mejor.
Es muy importante saber esto ya que también las nuevas generaciones pueden aprender de ello y tratar mejor los problemas cuando hay niños y llegar a una solución y un acuerdo de manera pacífica ya que solo el niño es el que sufre todos estos problemas.